Concurso audiovisual del Tribunal de las Aguas de la Vega de Valencia

Concurso audiovisual del Tribunal de las Aguas de la Vega de Valencia

Concurso Teatral del Tribunal de las Aguas

Hay tradiciones que no solo se estudian, también se heredan. El Tribunal de las Aguas de la Vega de Valencia es la institución de justicia más antigua de Europa. Forma parte del patrimonio inmaterial y es un ejemplo vivo de la gestión del territorio y de la convivencia. Pero, ¿cómo transmitimos a las nuevas generaciones la importancia que tienen los ocho Síndics que se reunen en la Puerta de los Apóstoles de la Catedral de Valencia?

Desde Nómada Cultural hemos respondido a esa pregunta con el Concurso Teatral del Tribunal de las Aguas, una iniciativa educativa que iniciamos en 2022 y que ha superado todas nuestras expectativas: más de 45 centros educativos y más de 3.000 alumnos han participado en esta experiencia que combina historia, teatro y comunidad.

El fin no es que los estudiantes memoricen historia, sino que la vivencien ellos mismos y comprendan lo que es ser un Síndic, President, Alguacil y denunciante a través de un proceso de varias fases: aprendizaje, taller teatral y grabación final. Primero comprenden qué es el Tribunal de las Aguas, cómo funciona y por qué tiene tanta importancia. Después, se lo llevan a su terreno: escriben guiones, diseñan vestuario, construyen atrezo y ensayan una escena que recrea los juicios y las deliberaciones. Toda la preparación se completa con la grabación final. En Nómada Cultural apoyamos con equipo audiovisual de cámaras, drones, producción y montaje final, acompañando a los centros educativos hasta lugares tan simbólicos como la Puerta de los Apóstoles, el mismo espacio donde el Tribunal se reúne cada semana desde hace siglos.

Sin embargo, lo más importante es que el proyecto ha trascendido las aulas. Ha llegado a padres, madres, abuelos y hermanos, conectando generaciones. Muchos alumnos, al investigar para sus guiones, han acudido a sus propios abuelos (antiguos regantes en algunos casos) para entender mejor el funcionamiento del Tribunal. Otros han contado con la implicación directa de sus familias: padres que han construido atrezo desde cero, por ejemplo, haciendo las sillas del Tribunal con sus propias manos. En otra ocasión, un centro logró movilizar a más de 100 personas del pueblo para asistir a la grabación como público. Lo que empezó como una actividad escolar se convirtió en un proyecto de toda la comunidad.

Toda la grabación se hace en valenciá, lo que ha generado que muchos alumnos con dificultades con la lengua se han motivado a aprenderla para poder participar. El proyecto se ha trabajado desde asignaturas como Teatro, Geografía e Historia, Conocimiento del Medio o Valenciano, adaptándose a diferentes niveles y edades -desde los 9 hasta los 16 años-. Y no solo han participado quienes estaban directamente implicados: en muchos centros, otras clases han colaborado en el proceso, ayudando con decorados, ideas o ensayos, generando una implicación de todo el alumnado.

El concurso culmina con el visionado de las escenas por parte del mismo Tribunal de las Aguas, atendiendo a aspectos como la originalidad, la puesta en escena o la capacidad de transmitir los valores de la institución. Pero más allá de los premios, que suele ser material escolar para los centros, el verdadero reconocimiento es otro: la experiencia compartida. Los alumnos entienden que la historia no es tan lejana como parece, los profesores consiguen un mejor aprendizaje en sus estudiantes y las familias ven como sus hijos difunden la tradición.

El impaco ha sido tal que muchos centros, tras participar, han decidido incorporar esta actividad a sus programaciones didácticas. Participen o no en el concurso, continúan trabajando el Tribunal de las Aguas a través del teatro y lo presentan como función. Porque es una actividad que les motiva y les conecta con el patrimonio.

El objetivo era claro: llevar el legado del Tribunal de las Aguas a las aulas. Pero lo que hemos conseguido va más allá. Hemos generado una red de aprendizaje, de emoción y comunidad que ha multiplicado su difusión de una forma que nunca habíamos imaginado.

En Nómada Cultural trabajamos en estas iniciativas para recordar que el patrimonio debe ser contado, vivido y compartido. Todos y todas seguimos escribiendo historias.

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